Espíritu de familia

GioBatta : era el nombre de mi bisabuelo. Fabricaba sombreros de paja, una actividad bastante floreciente en su época, sin embargo tenía una gran pasión : la Grappa. Se fabricó una pequeña destilería montada sobre un carrito y empezó a ir de casa en casa para destilar orujo. Así fue cómo comenzó, en 1898, nuestra historia de "grappaioli" , destiladores de Grappa.

El abuelo Giovanni recogió la herencia espiritual de su padre: consiguió un equipo de destilación modificando oportunamente la máquina de vapor de una locomotora, que funcionaba con leña. Mi abuelo era un verdadero patriarca. Parecía esculpido en la roca. Me recuerda la figura del noble Sordello que Dante describe así: "altiva y desdeñosa y en el mover los ojos honesta y lenta, como un león cuando se posa". Un hombre con principios morales inquebrantables, Giovanni, ("Vende caro pero pesa exacto", repetía constantemente), sin embargo era también un espíritu iluminado y progresista : suyo fue el primer coche de la comarca, y su teléfono tenía el número 2 (el número 1 era el de la centralita de la Tel. Ve., la sociedad telefónica de entonces). Amaba rodearse de personas cultas : todos los domingos invitaba a comer en su casa a Don Giovanni Toniolo y al Doctor Tegon; juntos leían y comentaban "Il Popolo" y "L'Unità" (dos periódicos de aquella época).

Mi padre, Toni Poli, correteaba orgulloso, como un Ligabue ante litteram, con su moto Guzzi roja del '50 ("...en Egipto no había piezas de repuesto, y los esquimales casi me matan"- así contaba sus aventuras). Fue él quien modificó en el año 56 el equipo de destilación original, que seguimos utilizando en la actualidad. En sus manos, he visto cómo la Grappa se transformaba y de crisálida se convertía en una maravillosa mariposa. Era una hombre dotado de profunda humanidad, demasiado noble para poder ser un negociante. De él aprendí que el que quiera ganar tiene que sufrir.

Y por fin, yo mismo, nacido en una caldera, espero estar a la altura de mis predecesores. Con mis hermanos Giampaolo, Barbara y Andrea, continúo una tradición y persigo un objetivo: hacer entender y apreciar el esfuerzo, la tenacidad, pero sobre todo el Amor que está encerrado en un destilado, un Amor total por nuestra arte, por nuestro mundo, un Amor sin el cual sería imposible lograr cualquier resultado.

Jacopo Poli